martes, 28 de diciembre de 2010

Dyango habla sobre la selección de canciones...


Dyango con su violín.
Para un cantante de tan larga trayectoria profesional debe ser difícil hacer una selección de las canciones de toda una vida para las dos horas que suele durar un recital.
En el Palau no cantaré especialmente las canciones de este disco, piensa que tengo 56 discos grabados y en cada uno de ellos siempre ha habido una canción que ha triunfado más que las otras y la gente viene a escuchar unas canciones concretas y si no se las ofreciera estaría en contra mía y con razón, al fin y al cabo son los que pagan para escuchar unas canciones determinadas. Haré una pequeña historia del tango, muy pequeña para que no se me tire encima el público y lógicamente seguiré cantando las canciones que la gente espera. Si tan sólo tuviera tres discos grabados podría cantar todas esas canciones en un recital. Me he dado cuenta que en los diversos recitales que he dado en todas las partes del mundo el público siempre espera con ganas esas canciones que han escuchado tantas y tantas veces.
En el último recital que presencié de Dyango vi entre el público mucha gente joven, cosa que puede extrañar a algunos dado el tipo de canción, más dada a la melodía, que interpreta.
Hay mucha gente joven que no se siente identificada con determinada música de la que se hace hoy en día, buscan algo que pueda expresar más los sentimientos, muchos de ellos han crecido con mi música que era la que escuchaban sus padres y buscan en mi a aquel cantante que les hizo feliz la infancia y la juventud, después ya pasan a otro tipo de música o bien se quedan con lo que yo hago. Para mi es una satisfacción y un orgullo cuando voy a hacer un recital en Buenos Aires ver un teatro lleno donde la mitad del público es gente joven que llora y canta conmigo las canciones, gente que, muchas veces, todavía no había nacido cuando esta canción triunfaba.
Me gustaría saber el recibimiento que ha tenido en Argentina un disco de tangos cantado por un catalán
El disco ha sido bien recibido en Argentina y te puedo asegurar que soy el único que sin ser argentino y, sin ser pedante, que ha entrado de verdad en el ambiente tanguista y allá me quieren y respetan igual que pueden querer y respetar a un cantante de tangos de aquellas tierras.
Más de 50 discos a lo largo de su carrera musical avalan que Dyango es un trabajador nato, un profesional que una vez terminado un proyecto ya lo está enlazando con otro.
Hay tantas cosas para hacer, en proyecto tengo dos cosas importantes, tengo ganas de hacer una cosa intima, tan intima que tan sólo me acompañará un pianista y, tal vez, algo de percusión, será un disco de boleros. El pianista será Chucho Valdés que junto con su familia son fans míos hasta el punto de que Chucho en alguna ocasión me ha pedido un autógrafo cuando el que se lo tenía que pedir a él soy yo. Creo que será un disco que irás a China o al Japón y el disco estará allí por el nombre de los dos aunque no entiendan la letra de las canciones, pero será tan grande el sentimiento que pondremos que les cautivará.
El cantante hizo estudios musicales en el Conservatorio y es habitual que en algún momento de sus conciertos toque la trompeta o el violín acompañando parte de sus canciones.
Soy músico de profesión, a mi el flirteo con el éxito y la fama nunca me han gustado, la música es lo más bonito que tenemos en la vida, he tenido la suerte de hacer el trabajo que me gusta. Llevo 44 años en el mundo de la canción y la gente no se olvida de mi.
Hablamos de saxofonistas y de cómo hacen hablar al instrumento y de cómo la música le ha ayudado a vivir, ama la música, tanto la que ha hecho él como la que han hecho los demás. Pero Dyango también es pintor y desde hace tiempo va llenando su casa con su obra pictórica.
Cada vez pinto más, me salen los cuadros por las orejas pero cada día haré menos exposiciones, no vale la pena cuando tan sólo vendes tres o cuatro cuadros. No me gusta vender mis cuadros, los considero una parte de mi y prefiero regalarlos a la gente que quiero, al menos así sé que cuando me vaya de este barrio alguien tendrá una cosa mía y que cuando la vea me recordará. Soy de la opinión que los pintores, que son grandes artistas, han tenido la mala suerte de que los aplausos no los han tenido, yo eso lo he tenido por la música pero a mi el éxito o los aplausos es una cosa que me resbala. Una vez en Nueva York en uno de mis recitales estaba presente un gran pintor ya desaparecido, Manuel Bea, nadie le había aplaudido nunca y aquel día dije que en el teatro estaba el mejor pintor de España, el foco le iluminó mientras quedaba sorprendido y todo el Carnegie Hall se puso en pie aplaudiéndole y estoy seguro que aquel fue un día muy especial para él. A los cantantes el aplauso nos llega muchas más veces.