jueves, 19 de marzo de 2015

Dyango: 'Amo a España, pero amo más a Cataluña'


No le pidan a Dyango que escoja qué prefiere, si una vida sin música o sin sexo, porque se tirará divagando un buen rato sin llegar a pronunciarse. Lo que sí parece tener claro es que, a sus 75 años recién cumplidos, lo de dar bolos por ahí tiene los días contados. Por eso hace un año inició una gira de despedida de los escenarios que este martes llega a Madrid con un concierto en el Teatro Nuevo Apolo.

"He tenido el privilegio de ser muy feliz con la música", explica el cantante catalán. "Pero un día te das cuenta de que llevas toda la vida haciendo lo mismo, dando vueltas, girando de un lado a otro... Y entonces llega un momento en el que piensas de que quizá es tiempo de retirarse. No de la música, pero sí de las giras", avisa. "Creo que esta va a ser la última gira. Y digo creo porque no paro de despedirme de diferentes sitios, de todos los países de América, donde soy muy popular, en agradecimiento por todo lo que se me ha dado. Y pienso cómo podré vivir sin esto. Ahí está el gran dilema", se lamenta.

"La tan repetida soledad del artista llega cuando se cae el telón y se apagan las luces. En ese momento, la pregunta: ¿Y dónde está esa gente que tanto me quería?", reflexiona Dyango, quien considera una "lástima" que el artista "no se valore tanto en el país de uno, aquí. Hay otros sitios donde a sus cantantes no los dejan ni caer. Los idolatran. Nunca lo he entendido, porque si un artista te ha hecho feliz, tienes que tener con él el mismo reconocimiento que tuvo contigo".

Dyango, que tiene 53 discos publicados (el último de ellos, 'Italianísimo', es, como se puede deducir, una selección de temas en el idioma de Celentano), dice que el repertorio de su despedida madrileña no tendrá sorpresas y será un recorrido por sus clásicos. "Hace cuatro años que no vengo a Madrid y me encanta volver, donde tengo tan buenos amigos y hasta un hijo madrileño, Marcos Llunas, que nació aquí".

Cuatro años durante los cuales Dyango se ha posicionado claramente a favor de la causa independentista catalana, aunque ahora la situación haya cambiado. "No sé qué va a pasar con el futuro de Cataluña. La ilusión estaba y sigue estando", explica. "Pero es una cuestión de puro sentimiento, nada más. Los artistas somos igual que el resto de las personas y cuando algo te importa, te mojas. Pero no pasa absolutamente nada por ello, no voy contra nadie. Amo a España, porque me ha dado mucho, pero amo más a Cataluña".

Aunque anuncie su retirada de los escenarios, el cantante promete seguir arrastrando su característica voz a través de lanzamientos discográficos. "No tengo que luchar como los chavales para demostrar nada", asegura. "Yo lo hago por mí. Que les gusta, estupendo. Que alguien lo quiere comprar, cojonudo. Que nadie lo quiere, me es igual. Es como este disco que he grabado en italiano porque me apetecía".

Y seguirá haciendo más mientras haya, dice, historias de amor que cantar. "Tienes 18 años y te enamoras. Tienes 35 y te sigues enamorando. Tienes 70, te divorcias y ahí vuelves", ríe. "Sigo escuchando a instrumentistas Clifford Brown o a Michael Brecker y hacen que me muera con su sentimiento. Sin decir una letra. Por eso creo que la melodía seguirá siendo lo que hace vivir a la gente".