El cantante Dyango ha protagonizado el primer gran momento del 'Concert per la llibertat', que se ha desarrollado este sábado en el estadio del FC Barcelona,
para reclamar la independencia y el derecho a decidir de Cataluña. El
público, en pie, ha coreado el nombre del artista, arrebatado de las 'garras del españolismo' tras ver la luz del independentismo.
Dyango ha cantado la popular canción Boig per tu, de Sau, junto a uno de sus autores, Pep Sala, la más seguida hasta el momento por el público que no llena del todo el Camp Nou.
El artista ha conseguido más simpatías en Cataluña desde que anunció
que participaba en el concierto que en toda su carrera, hasta el punto
que han diseñado una camiseta con su imagen y el lema 'Dyango Hope' (La esperanza de Dyango) emulando a Barack Obama durante la campaña electoral que le llevó a la presidencia de los EEUU.
El cantante, visiblemente feliz y emocionado, ha terminado su actuación diciendo "Dios quiera que nos hagan caso" y gritando "¡Visca Catalunya lliure!",
y la gente le ha respondido con los ya habituales gritos de
"¡in-inde-independencia!". A continuación, el grupo de rumba catalana
Sabor de Gràcia ha gritado, antes de su actuación, "¡Viva Cataluña y los
gitanos catalanes libres!".
Si en los Evangelios las palabras más repetidas son amor y
vida, en las que más insiste el cantante melódico catalán Dyango (José
Gómez Romero, Barcelona, 1940) son amor y noche, como se comprobó el
viernes en la primera de sus dos veladas en el Teatro Campos dentro de
la gira 'Puñaladas en el alma'. Escudado por un sexteto enlutado (bajo y
batería, guitarra y saxo -éste ya acompañaba a su padre- más dos
teclados que aportaban arreglos sofisticadamente horteras y que si se
suprimieran su público no los echaría en falta), Dyango fue genio y
figura: soltó tacos, reveló un humor que empezó consigo mismo (su
físico, el paso del tiempo, el teatro medio lleno que él atribuyó a la
crisis y nosotros a la ambición de desear llenarlo dos noches),afirmó en
serio «soy un pedante solo en la música y sé que canto muy bien», y se
paseó atribulado por el tablado, pasándose a menudo la mano por el
rostro.
Su show de 22 canciones en 95 minutos tuvo varios pasajes
y fue premiado con ovaciones intercaladas, bravos y coros espontáneos
del respetable. Podríamos destacar muchos títulos, pero resumiremos:
arrancó a lo Julio Iglesias ('Verdad amarga', de Consuelo Velázquez),
hizo swing ('Cómo han pasado los años', de Rocío Dúrcal), meció el vals
('El día que me quieras', de Gardel), invitó a las damas a vivir la vida
('A usted señora'), entregó un pasaje de tangos ('Garganta de arena'
para su correlato Polaco Goyeneche), otro de boleros como 'Alma, corazón
y vida' y otro de canciones de amor coreadas cual karaoke comunitario
('Nostalgias' de Gardel, 'Venecia sin ti' de Aznavour), y el bis lo
cerró con 'Corazón mágico', coral a lo Demis Roussos. Muy bien.










