sábado, 15 de diciembre de 2012

Dyango sublime siempre


En la música, es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural”. Edgar Allan Poe.

Tenía que asistir, lo confieso, cada reencuentro de Dyango con el público catalán es una obligada razón para ratificar mi admiración por este extraordinario artista, la sensibilidad que hace gala en cada actuación, fascina al respetable, porque reabre las historias de nuestras biografías que tienen como banda sonora las melodías que ha popularizado; Josep Gomez Romero o Dyango, es un trovador que nos alcanza versos en su singular voz, la lírica que su alma entrega, es un acopio de emociones, cada cual mas sugerentes o provocadoras, su estilo traspasa límites insospechados, alentando palpitaciones inesperadas, arrancando imprevistos suspiros, así es él, un maestro que ejerce la música como importante precepto de su vida.

Acudí muy puntual al teatro Coliseum, la marquesina destellaba su nombre, alumbrando la nocturnidad barcelonesa, dentro del recinto, tomé ubicación en una de sus mil setecientas butacas, paseé maravillado por esta arquitectura monumentalista, que a inicios del siglo pasado proyectara Francesc de Paula, cierto es que tiene similitudes con la Ópera de París, pero también es verdad que aporta propia identidad, sobre todo en esa cúpula que se halla en medio de dos torres de estilo barroco. En el escenario, donde actuaran Maurice Chevalier, Paul Casals, Joan Manuel Serrat y se escenificaran obras de Joan Brossa, Ricardo Salvat, unos instrumentos esperaban a sus ejecutores, también un solitario micrófono, aguardaba a quien le iba a usar para trasmitir sus sentimientos.

Algunas victorias también he tenido en esta Europa, pero estar dialogando con Dyango es un nuevo premio a nuestra humilde biografía.

Igor Stranvinski dijo en su oportunidad, “No basta con oír la música; además hay que verla”, vi a Dyango sublime siempre y fui feliz, esperé con paciencia a la salida, al verme, me sentí considerado que reconociera al antiguo corredor de bolsa -porque corría con las bolsas de basura detrás del camión-, compartí unas frases con su bella esposa -doña Mariona, elegante y maravillosa siempre-, unas fotografías certificaron este encuentro, le pedí que venga a Chimbote, “vamos a intentarlo”, expresó, vi brillo en su mirada, aquel brillo que solo atesoran los triunfadores.

Cogió su violín, para hacer el preámbulo de “Esta Noche Quiero Brandy”, músico de conservatorio, mostró su virtuosismo con impecable dedicación, al terminar se retiró, pero el público mostró la exaltación de su encanto, con una cerrada ovación, fue un momento mágico, el hechizo de Dyango había embelesado al respetable, entonces volvió al escenario y dedicó “Corazón Mágico”, el embrujo volvió a cautivar, artista y concurrencia mostraron su felicidad. Fue maravilloso, de un lado un intérprete que sabe maravillar, del otro un auditorio que sabe ejercer su gratitud.

En este espacio dedicado a la canción en catalán, el artista entregó “Pel Teu Amor”, que es pureza de dulzura, su capacidad actoral se pusieron de manifiesto en esta armonía que es un “chorro de poesía”, donde el autor eleva su ruego a Rosario para que no “deshaga su ilusión”, luego presentó a la banda, seis excelentes integrantes dirigidos por Emilio Ruiz al piano; a continuación oímos “El Que Mas Te Ha Querido”, para reafirmar el excelso romanticismo con “Dios Como Te Amo”, que en su inicio reza, “El cielo ve pasar/ las nubes que avanzan hacia el mar/ son como mil pañuelos blancos/ que saludan a nuestro amor./ Dios, como te amo!”.

No pude esconder mi emoción, cuando llegó “Alma Corazón y Vida”, aquel vals peruano que inmortalizó Dyango en ritmo de balada, tampoco oculté mi orgullo de inmigrante en esta actuación; luego llegó el turno de “Alma Mía”, altos grados de enternecimiento arribaron con “Volverte a Ver, en seguida se acarició el frenesí con “Querer y Perder, nos deleitamos con “Si La Vieras Con Mis Ojos” y la nueva ovación la entregamos al artista cuando él, con su consabida generosidad, interpretó con soberbia técnica, “Nostalgia”, suscribiendo tan brillante entrega, “Nostalgias/ de escuchar su risa loca/ y sentir junto a mi boca,/ como un fuego, su respiración./ Angustia/ de sentirme abandonado,/ de pensar que otro, a su lado./ pronto, pronto le hablara de amor./ Hermano,/ yo no quiero rebajarme,/ ni pedirle, ni llorarle,/ ni decirle que no quiero mas vivir.../ Desde mi triste soledad/ veré caer las rosas muertas de mi juventud”.
Entonces recordó que cuando era muy niño, su madre le cantaba tangos, fue el momento de Amor de Tango, en esa misma línea su voz dejó, “Cada Día Te Extraño Mas”, en este instante comentó que: “los puritanos del tango son muy exigentes, siempre hacen gala de su ortodoxia, no es fácil entrar en ese ambiente, pero a mi me aceptaron, por eso en esta noche, rindo homenaje a uno de los mas grandes, al Polaco Goyoneche”, su voz invadió el teatro con “Garganta Con Arena”, su talento desgarró: “Tu voz,/ que al tango lo emociona/ diciendo el punto y coma/ que nadie le cantó./ Tu voz,/ de duendes y fantasmas,/ respira con el asma/ de un viejo bandoneón./ Canta/ garganta con arena,/ tu voz tiene la pena/ que Malena no cantó./ Canta,/ que Juárez te condena/ al lastimar tu pena,/ con su blanco bandoneón. Canta,/ la gente está aplaudiendo,/ y aunque te estés muriendo/ no conocen tu dolor”.
El inicio fue puntual, a las veinte y treinta, se oyeron los primeros compases de la banda de seis profesores, fue el preludio a “Verdad Amarga”, luego de oír la salva de aplausos, entregó “Como Han Pasado los Años, entonces llegó el delirio, “El Día Que Me Quieras”, el artista saboreó los aplausos, miró a la concurrencia que no cesaba en su vitorear, entonces saludó: “Es la primera vez que trabajo en este teatro, como belleza y como acústico, es lo mejor que tenemos en nuestra casa, vamos a disfrutar de este privilegio, gracias, muchas gracias, por vuestro cariño a Dyango”, entonces bromeó con la edad de las damas y les obsequió como homenaje, “A Usted Señora”, a la que siguió “Venecia Sin Ti”, en esta canción el intérprete simuló tocar un imaginario violín, donándonos unos tiernos ayes que acompañaron a la hermosa melodía.